Free Web Hosting by Netfirms
Web Hosting by Netfirms | Free Domain Names by Netfirms

     
Martes  2  de Septiembre 2003

POLÌTICA

updated 31.08.03 23:26 CET

© Agustin Villalpando Sanchez/ENKIDU

Las Cortes y la Homosexualidad en Estados Unidos (II Parte)

 

(I PARTE: LAS CORTES DE ESTADOS UNIDOS ANTE LA DISCRIMINACION GLBT Sábado 19 de abril, 2003)

 

Lunes 5 de Mayo 2003

CASO LAWRENCE VS. TEXAS No 02.102

LOS HECHOS:

Houston, Texas: La policía recibe un reporte anónimo donde se aseguraba que un hombre armado merodeaba el vecindario. La policía irrumpe en un apartamento y descubren a dos hombres: John Lawrence y Tyron Garner, teniendo relaciones sexuales entre ellos. La actividad es consensual y se realiza en la casa de uno de ellos. Sin embargo, ambos hombres son acusados de violar el estatuto de Texas relativo a la conducta homosexual, donde se prohíbe “las relaciones sexuales desviadas con otro individuo del mismo género.” [”deviate sexual intercourse with another individual of the same sex.”] Los hombres son enviados a prisión y se les levanta una multa, a cada uno, por $200.

El asunto pudo haber terminado ahí, pero los hombres decidieron apelar. Ellos arguyen que Texas viola el derecho constitucional de los gays al levantarles cargos por llevar a cabo una conducta que no es ilegal si la practican las parejas heterosexuales.

Cuanto esta demanda fue iniciada, un panel de tres jueces de la Corte de Apelaciones de Texas en Lawrence, declaró que la ley contra la sodomía del estado aduciendo que viola la Cláusula de Protección Igual [Equal Protection Clause] expresada en las Constituciones de Texas y de los Estados Unidos de América. En este caso, el juez Anderson escribió la decisión mayoritaria: “El hecho llano es que la misma conducta es un crimen para unas personas, pero no para otras, la diferencia está basada únicamente en el género del individuo que realiza tal conducta. En otras palabras, el género del individuo es la única determinante para establecer una conducta criminal.”

Desde hace una década, el Profesor Andrew Koppelman ha argüido firmemente que la discriminación contra los hombres y mujeres homosexuales es discriminación sexual. Sin embargo, en una audiencia ante un panel en banc (esto es, un panel con un número mayor de jueces de la misma corte), la Corte de Apelaciones de Texas dio marcha atrás el fallo original del panel anterior –con los mismos dos jueces disintiendo de esta postura-.

La mayoría de este panel en banc adujo que la ley contra la sodomía de Texas no constituye discriminación sexual pues, cuando más, discrimina en base a la orientación sexual, por lo que aplicó el rigor menor al examinar el caso, el estándar denominado Rational Basis Test [Prueba de Base Racional] bajo las Constituciones del país y del estado.

De esta forma, la ley cuestionada fue vista como una manera legítima, por parte del estado, para preservar la “moral pública”, comparable con las leyes que prohíben la venta de materiales obscenos.

Ahora el caso se encuentra ante la Suprema Corte de Estados Unidos, máximo órgano encargado de discernir si la ley de Texas viola los derechos de los gays respecto a la igualdad en la protección ante la ley y el derecho de la privacidad, o si esta ley es legítima en el intento del estado para sostener su perspectiva de moral sexual, valores familiares y el matrimonio tradicional.

ARGUMENTOS ANTE LA SUPREMA CORTE

Quienes apoyan la ley afirman que no existe un derecho fundamental, establecido en la Constitución, que defienda la comisión de algunos actos homosexuales [to engage in certain homosexual acts]. Si se permite la derogación de la ley de Texas, aseguran, se podría crear tal derecho y al mismo tiempo sería una base para el reconocimiento del matrimonio de personas del mismo género.

Los opositores a la ley aseguran que entre los derechos más fundamentales que la Constitución garantiza, se encuentra el derecho de ser dejado en paz [the right to be let alone]. El gobierno, aseguran, no goza del poder UNFETTERED de intrusarse en los aspectos más íntimos y privados de lo que sucede en las recámaras de Estados Unidos.

Para los que apoyan las leyes contra la sodomía [sodomy laws], el caso es un asalto a la moral y al imperio del derecho, y ofrece a la Suprema Corte una oportunidad para determinar que los oficiales electos a nivel local se encuentran en una posición mejor para resolver tales asuntos, aduciendo: “Nada en la jurisprudencia de esta corte apoya el reconocimiento como un derecho constitucional realizar una ofensa [misconduct] sexual fuera de la venerable institución del matrimonio [”Nothing in this court’s ... jurisprudence supports recognition of a constitutional right to engage in sexual misconduct outside the venerable institution of marriage,”] dijo William Delmore III, asistente de fiscal de distrito en el Condado de Harris, en su reporte apoyando al estado de Texas.

Acorde con Ruth Harlow, del grupo Lambda Legal Defense and Education Fund [Fondo de Defensa Legal y Educación Lambda], organización encargada de representar legalmente a los dos hombres en el caso, declaró: “lo que estamos solicitando es que la policía no te persiga por elegir a alguien en particular, a quien deseas expresar tu amor, a quien se lo demostrarás en privado,”

Algunos grupos que promueven los valores familiares y el matrimonio tradicional perciben este caso como un asunto que podría minar el tratamiento preferencial en los matrimonios de un hombre con una mujer, establecidos por legisladores estatales. “Este caso podría tener implicaciones no sólo para los 13 estados que tienen leyes contra la sodomía, sino para las leyes sobre el matrimonio en todos los estados,” aseguró Joshua Baker, del Marriage Law Project [Proyecto de Ley de Matrimonio] en la Escuela de Leyes de la Universidad Católica [Catholic University Law School].

Además de Texas, otros tres estados: Kansas, Missouri, y Oklahoma, criminalizan a los hombres que tienen relaciones sexuales con otro hombre, en un delito llamado “Sodomía”. Otros nueve estados de la Unión Estadounidense llaman sodomía a estos mismos actos tanto entre gays como entre heterosexuales [make it a crime for gays to engage in sodomy. Nine other states make those same acts illegal for both gays and heterosexuals]: Alabama, Florida, Idaho, Louisiana, Mississippi, Carolina del Norte, Carolina del Sur, Utah, y Virginia.

La forma en que se base el cuestionamiento de la corte determinará la solución: Si la Suprema Corte decide que el asunto depende de cómo se aplica el estatuto a hombres y a mujeres, como grupo, entonces no hay discriminación porque la ley contra la sodomía del estado de Texas se aplica por igual a todos los hombres y a todas las mujeres. Sin embargo, si el cuestionamiento es si esta ley se aplica a un individuo pero sería diferente su adjudicación en caso de que este mismo individuo fuera de un género diferente, entonces se trataría de un caso de discriminación.

Pongamos por ejemplo que en una habitación está Alice, Bob y Cathy. Bob se acerca a Alice y con su consentimiento mantienen numerosas formas de “relaciones sexuales desviadas” [“deviate sexual intercourse”] –el asunto que está en discusión ante la Suprema Corte-, luego sale Bob y Cathy se acerca a Alice, y con su consentimiento mantienen numerosas formas de “relaciones sexuales desviadas.” Cathy debería ser arrestada por violar la sección 21.06.

Sin embargo, como Cathy es una mujer, no estaría cometiendo ningún crimen, porque la ley sólo prohíbe las relaciones sexuales desviadas entre hombres.

Los jueces tienen tres posibles soluciones para resolver el caso: Pueden mantener [uphold] la ley de Texas, declarando que se trata de una tema que los legisladores electos deben resolver, toda vez que se trata de un asunto social difícil; segundo, podrían declarar que la ley viola los principios de equidad en la protección ante la ley, al tratar de manera diferente a los gays. Tal fallo significaría la invalidación de las leyes que castigan la conducta homosexual en cuatro estados, pero podría mantener básicamente intactas algunas leyes, más generales, que existen en otros cuatro estados; finalmente, la corte podría establecer una sentencia mucho más amplia, por medio de la cual se declare que las recámaras de los estadounidenses se encuentran fuera de los límites del escrutinio estatal, pues son protegidos por conceptos fundamentales de libertad y privacidad que otras cortes han identificado en la Constitución.

El caso actual, Lawrence vs. Texas, es significativo porque podría marcar un punto nodal en los derechos gay de Estados Unidos, ayudando en la eliminación de las leyes que en muchos casos han sido utilizadas para discriminar contra los homosexuales en el empleo y en las disputas por paternidad.

Desde una perspectiva libertaria, el caso es importante porque ofrece a la corte una oportunidad de establecer con claridad que ciertas áreas deberían estar fuera de los límites [off limits] del gobierno.

En el pasado, la Corte Suprema ha reconocido que los individuos gozan de un interés de “libertad” [”liberty” interest] en cuanto a estar libres de la interferencia del gobierno en asuntos relacionados con el matrimonio; tener hijos; criar hijos; privacidad marital; uso de anticonceptivos; integridad del cuerpo [bodily integrity]; y aborto. “La conducta es el asunto en este caso y no tiene nada que ver con el matrimonio, o con la concepción, o con la paternidad y no es un asunto que trate el mismo nivel que aquellas elecciones sagradas,” escribió Delmore. [”The conduct at issue in this case has nothing to do with marriage or conception or parenthood and it is not on a par with those sacred choices.”]

En tanto, los abogados de Lawrence y Garner manifiestan su desacuerdo: “El centro de las leyes discriminatorias envía el mensaje de que la gente gay son ciudadanos de segunda y criminales, lo que favorece la perpetuación de la discriminación a través de toda la sociedad.” Aseguró Harlow en su petición ante la corte.

Finalmente, cabe apuntar que el fallo de la Suprema Corte afectará otros anteriores, como el de Bowers vs. Hardwick de 1986, donde se mantuvo que la ley contra la sodomía de Georgia es correcta, pues una decisión de la Suprema Corte (5 jueces a favor y 4 en contra) sostuvo que no existe un derecho fundamental para realizar actos de sodomía homosexual. La Suprema Corte revisó el caso como un asunto de “Base Racional” [Rational Basis], esto es, el tipo de examinación mediante la cual la corte asume que la ley es constitucional y será mantenida en vigor si se le encuentra como un medio racional para que el logro de algún asunto legítimo de interés estatal.

ANTE LA CORTE:

El 26 de marzo de 2003, a las 6:30 de la mañana se pasó lista los miembros de la Suprema Corte de Estados Unidos, todos los jueces estaban presentes para los argumentos de inicia del caso que iniciaría a las 11 horas. La defensa de John Lawrence y Tyron Garner, asegura que se trata de un asunto que reviste la importancia de revisarlo como “Due Process Challenge” [Litigio por Debido Proceso], basado en la doctrina constitucional que afirma que algunos derechos son tan fundamentales que las cortes los considerarán en la “modo más formal de escrutinio” [means-end-scrutiny]. En términos laxos, esto significa que las leyes que afectan a esos “derechos fundamentales” son consideradas anticonstitucionales y el gobierno debe probar sin lugar a dudas que la ley es necesaria para promover un objetivo radicalmente importante.

Al llegar las 11 de la mañana en punto, se presenció un momento constitucional y cultural para Estados Unidos: la sala de la corte se encontraba llena por muchos hombres y mujeres gay provenientes de la más alta elite de abogados en Washington. Los asientos centrales estaban reservados para los miembros de la barra de la Suprema Corte [Supreme Court Bar].

El argumento inicial fue dado de manera puntual y elegante por Paul M, Smith, un ex oficial litigante de la Suprema Corte y abogado experimentado en este tribunal. Smith se mostró seguro incluso ante los cuestionamientos del Juez Antonin Scalia, un adversario predecible cuyo voto será contrario a este caso y cuyos cuestionamientos fueron utilizados, por momentos para ventaja de John Lawrence y Tyron Garner, sus clientes.

Del otro lado estaba Charles A. Rosenthal Jr. fiscal de distrito en el Condado de Harris, Texas, quien deberá defender la ley contra la sodomía de su estado. Esta es su primera participación ante la Suprema Corte y cometió un error de principiantes: se mostró sorprendido ante las preguntas que otros abogados, con más experiencia, habrían anticipado, al tiempo que no pudo reconocer la ayuda que el Juez Scalia intentaba ofrecerle.

De las 35 preguntas que los jueces interrogaron a Smith durante su argumento de 30 minutos –todos los jueces excepto John Pauls Stevens y Clarence Thomas le hicieron alguna pregunta-. De ellas, 23 provinieron del Juez Scalia y los demás jueces parecieron escuchar con atención el cuestionamiento entre las partes a fin de adentrarse del caso.

Por ejemplo, Smith deseba persuadir a la corte de que mientras que el concepto de Derechos Gay [Gay Rights] no tiene raíces históricas profundas, existe el espíritu libertario respecto a la privacidad personal que va hasta los orígenes mismos del país: “Así que tenemos una verdadera tradición de respeto a la privacidad a las parejas en sus hogares, llendo hasta los orígenes mismos de la fundación.” Smith agregó que tres cuartos de de los estados de la Unión han repelido sus leyes en contra de la sodomía criminal, “basados en el reconocimiento de que no son consistentes con nuestros valores estadounidenses básicos sobre las relaciones entre el individuo y el estado.”

“Bueno, eso depende de lo que usted quiera decir por valores estadounidense,” dijo el Juez Scalia, quien sin haberse impresionado por la defensa agregó: “Supongamos que todos los estados tienen leyes contra FLAGPOLE que se sientan de una vez” y luego son abolidas estas leyes, “¿eso hace que FLAGPOLE sitting sea un derecho fundamental?”

Ante esto Smith retomó y dijo: “No, su señoría, pero las decisiones de la corte no sólo se basan en la historia, sino que indaga la función que una libertad en particular juega en la vida de personas reales.”  Y ofreció los casos de la contracepción y el aborto.

“No se lo que usted quiere decir por la función que juega en la vida de personas reales. Toda ley detiene a las personas de hacer lo que verdaderamente desean,” contestó Scalia.

Smith replicó: “La corte ha dicho que utilizará un juicio propio para identificar el contexto que envuelve el asunto central y averiguar cómo define una persona su propia vida.”

Casi al final de la presentación, Smith se refirió al caso Bowers vs. Hardwick (1986), luego de pregunta expresa por la Juez Ruth Bader Ginsburg. Smith dijo que la decisión de Bowers estuvo basada en erróneos “conceptos que la corte hizo en 1986 sobre las realidades de las vidas gay y de las relaciones gay.” La corte tal vez no lo sabía entonces, pero “ahora debe ser aparente para la corte que existen familias gay, que las relaciones de familias gay se encuentran establecidas, que hay miles de personas registradas en el censo del año 2000 quienes han formado familias gay.”

Son en realidad, según el Instituto Urbano de Análisis de datos del Censo, de casi 600,000 parejas gay que viven en los 50 estados de la Unión Americana. De las zonas metropolitanas con más presencia se encuentran San Franciso-Oakland-San José; Miami-Fort Lauderdael; Austin-San Marcos; Seattle-Racoma-Brernerton; Atlanta. En tanto, entre las ciudades o condados individuales están San Francisco, Distrito de Columbia, los condados de Nueva York y Suffolk, Massachussets.

Acorde con Smith, el derecho a la privacidad para la expresión sexual en sus propios hogares “realiza casi la misma función que su contraparte en el contexto marital”, dijo describiendo la base de su argumento como “no existe razón para establecer una diferencia ahí y luego decir que ésta se debe proteger para todos.”

Finalmente, Rosenthal dijo que “Texas tiene el dercho de establecer los estándares morales para su gente”, al tiempo que solicitó a la corte “no abandonar a 23 millones de texanos quienes deben tener el derecho de participar en las cuestiones relacionadas con asuntos de moral.” Cuando el Juez Stephen G. Breyer, presionó a Rosenthal para que expusiera su perspectiva de forma más contundente, el fiscal texano se limitó a citar una copla infantil: “I do not like thee, Dr Fell/ The reason why, I cannot tell” [No me gusta usted, Dr. Fell / El porqué, eso no lo puedo decir]. A lo que Breyer dijo un tanto frustrado: “Me gustaría escuchar una respuesta directa [straight answer] sobre el asunto”, y este juego de palabras fue recibido con risa en la concurrencia.

Cabe apuntar que la Juez Sandra Day O’Connor, cuyo voto es el menos predecible y consecuentemente del mayor interés en el caso, hizo dos preguntas a Smith, una de las cuales parecía tendiente a averigura si la corte necesitaría establecer un fallo más extenso a fin de invalidar la ley texana.  

Fragmentos de los Argumentos ante la Suprema Corte:

 

FUENTES:

·        Court test of gay rights vs. traditional values; landmark sodomy case holds implications for privacy rights and definition of marriage,  Warren Richey, The Christian Science Monitor [www.csmonitor.com], March 25,

http://www.csmonitor.com/2003/0325/p02s01-usju.html

·        Supreme Court Seems Set to Reverse a Sodomy Law, Linda Greenhouse, March 27, http://www.nytimes.com/2003/03/27/national/27TEXA.html?tntemail1=&pagewanted=all&position=top

·        “Does Discrimination Against Gay Men and Lesbians Count As Sex Discrimination?; The Supreme Court May Soon Give An Answer”, Joanna Grossman y Brian Lehman, FindLaw.com, Mar. 25,

http://writ.news.findlaw.com/grossman/20030325.html

Joanna Grossman, a FindLaw columnist, is an associate professor of law at Hofstra University, where she teaches Sex Discrimination, among other subjects. Grossman’s other articles on issues including sex discrimination may be found in the archive of her columns on this site.

Brian Lehman received his J.D. from the University of Chicago Law School in 2000. He has published two articles on issues related to sex discrimination and equal protection: The Equal Protection Problem in Sexual Harassment Doctrine, 10 Colum. J. of Gender & L. 125, and Why Title VII Should Prohibit All Workplace Sexual Harassment, 12 Yale J.L. & Fem. 225. Questions, comments, or requests for his articles may be sent to brian.lehman@aya.yale.edu.

 [ document info ]
Copyright ©
2003
Document created 05.05.2003, 14:17:02 CET
Published 05.05.2003
 

 

 

 

 

 

 

 

 

Fragmentos de los Argumentos ante la Suprema Corte:

 
 
 

For comments and questions please send an e-mail to Enkidu Editors

Webdesign und Layout: LIOW-LB