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Según
la Real Academia de la Lengua Española, una guerra es: 1. f.
Desavenencia y rompimiento de la paz entre dos o más potencias. 2. [f.]Lucha
armada entre dos o más naciones o entre bandos de una misma nación.
Evidentemente no podemos calificar el conflicto de Estados Unidos en
contra de Irak como una guerra en la primer acepción de guerra, pues no
se trata de un enfrentamiento entre dos potencias, sino entre las tropas
supuestamente más tecnificadas del planeta ante un ejército menguante.
Tal vez ni siquiera se trate de una lucha armada entre dos naciones
porque el pueblo iraquí ha debido afrontar las injusticias que venía
cometiendo el régimen de Hussein, mientras que ahora son las tropas de
la “Coalición” –donde seamos honestos, los estadounidenses tienen
EL papel preponderante– cometen “errores” y atacan mercados y
matan mujeres y niños. “Eso sucede en todas las guerras” dijo uno
de los voceros estadounidenses. Dejando aparte, la inmensa cantidad de
manifestaciones, pacíficas y violentas, en contra de este acto de
agresión o de defensa, dependiendo de la perspectiva que quieras darle
al asunto, que se han dado y se dan alrededor del mundo, veremos lo que
ocurre en Estados Unidos, primero respeto a la forma en que se llegó a
la guerra y luego sobre la forma en que la política estadounidense, país
que se precia de libertario, prohíbe que hombres y mujeres no-heterosexuales
sirvan en las fuerzas de defensa.
Conviene
hacer un poco de memoria: según la Constitución de Estados Unidos de
América, el Presidente no puede hacer la guerra sin una Declaración de
Guerra de parte del Congreso. Y lo que es más, Estados Unidos no ha
declarado la guerra ¡¡¡desde la II Guerra Mundial!!! “Bajo la
Constitución”, dijo Louis Fisher, analista en el Congressional
Research Service y autor del libro “Presidential War Power”
(University Press of Kansas, 1995), “se esperaba que el Congreso
decidiera en asuntos de guerra. Lo que hicieron los miembros del
Congreso en octubre pasado no fue decidir sobre la guerra, sino permitir
que Bush tomara la decisión. Así que en realidad abdicaron [su poder].”
En
Octubre de 2002, las dos Cámaras del Congreso de Estados Unidos de América
debatieron y otorgaron al Presidente la autoridad congresional para
decidir sobre una guerra con Irak. En el Senado, la votación fue de 77
votos a favor, 23 en contra, mientras que en la Cámara de
Representantes (Diputados) fue de 296 a favor y 133 en contra. Sin
embargo, los miembros del Congreso votaron un asunto del que son, de
alguna forma, ajenos, toda vez que el único miembro del citado órgano
legislativo que tiene un hijo en el campo de batalla es el Senador Tim
Johnson, demócrata por Dakota del Sur, cuyo hijo, Brooks, de 31 años
de edad es sargento en la División 101 de la Fuerza Aérea.
Es
decir, del total de 535 miembros del Congreso apenas uno solo tiene un
hijo que participa en al guerra. Algunos especialistas advierten que la
guerra habría tenido otra perspectiva si los hijos e hijas de la elite
tuvieran alguna relación con las tropas que combaten. El profesor
Charles C. Moskis, de la Universidad Northwestern, declaró que “todos
los hermanos Kennedy formaron parte de las fuerzas armadas, ninguno de
los primos Kennedy lo han hecho.” En el mismo tenor, Mark Shields,
comentarista de televisión y quien hizo la investigación sobre cuántos
congresistas tienen un hijo o una hija enlistado, asegura que:
“Aquellos en el poder están totalmente divorciados de quienes se
encuentran en peligro”
¿Y
cuál es la situación de los hombres y mujeres gay en las fuerzas
armadas del país que se visualiza como el “liberador” del pueblo
iraquí? El ejército liberador prohíbe que soldados abiertamente gay
sean miembros del ejército y desde hace diez años, el Presidente
Clinton signó en política una iniciativa conocida como “don’t
ask-don’t tell” –no te pregunto, no me dices– la cual, en términos
claros, implica que mientras los miembros de las fuerzas de defensa no
hagan pública su orientación sexual no heterosexual, claro, no existe
ningún problema. Pero si lo hacen, entonces son sujetos de un proceso
que termina en el despido.
Esto
impide conocer a ciencia cierta el número de personas enlistadas. Aaron
Belkin, director del grupo “Center for the Study of Sexual Minorities
in the Military” [CSSMM- Centro para el Estudio de las Minorías
Sexuales en la Milicia], asegura que en estimaciones conservadoras, unas
60,000 personas pueden formar parte de las fuerzas de defensa de Estados
Unidos. En tanto, Steve Ralls, director de comunicaciones del grupo de
ayuda legal y apoyo “Servicemembers Legal Defense Network” [SLDN –
Red de Defensa Legal de Miembros de las Fuerzas de Defensa], afirmó que
su grupo ha recibido un aumento de llamadas solicitando información,
toda vez que las tropas son movilizadas, y reciben un promedio de 25
llamadas a la semana por soldados que manifiestan su preocupación sobre
asuntos varios como la mejor forma de mantenerse en contacto con sus
parejas, cómo seleccionar a personas del mismo género para otorgarles
los beneficios y las notificaciones de emergencia, cómo responder al
acoso y también sobre cómo responder en el caso de las investigaciones
sobre su sexualidad.
Los
soldados no-gay pueden despedirse de sus seres queridos y su partida
hacia el campo de batalla está llena de lágrimas y buenos deseos; sin
embargo, los soldados gay deben no sólo debe permanecer en el clóset,
sino que deben presentar fachadas que apunten hacia otra situación en
cuanto a su orientación sexual. Además, las cartas –y los e-mails-
que el personal recibe en el campo de batalla es monitoreado por las
autoridades por lo que ni siquiera de esa manera pueden ser honestos en
su correspondencia más íntima.
Además
de que existe la posibilidad de ser despedido del ejército, a nivel
personal está la violencia física, toda vez que es muy común escuchar
frases peyorativas en contra de las personas homosexuales. SLDN reportó
que los despidos y reportes de acoso sexual alcanzaron niveles récord
en 2001, cuando 1,250 miembros de las fuerzas armadas fueron despedidos
por ser gay, lesbianas o bisexuales, mientras que se registraron 1,075
quejas de acoso anti-gay.
Frente
a la política discriminatoria existen tres iniciativas para abolirla o
enmendarla: 1) Human Rights Watch, la mayor organización en defensa de
derechos humanos de Estados Unidos, ha urgido a Bush a repudiar
“don’t ask-don’t tell” y afirma que las fuerzas de defensa son
“un bastión de discriminación oficialmente sancionada contra los
homosexuales.”
2) Servicemembers Legal Defense Network, ha lanzado su campaña
“Libertad para Servir” [Freedom to Serve] con el objeto de lograr
abolir la política. 3) The Human Rights Campaign, quien ha compilado
las historiad de docenas de veteranos de las fuerzas armadas, gay y
lesbianas, quienes describen los retos a que se enfrentaron en un medio
hostil.
Los
opositores a que personas no-heterosexuales sean abiertas respecto a su
sexualidad, afirman que esto generaría incomodidad e indisciplina en
las fuerzas armadas, ante esto, Nick Marulli, quien sirvió entre 1977 y
1997, y que fue despedido, afirma que “el ejército es un lugar basado
en la disciplina, basado en el ejemplo de los líderes. Si el comando
dice: “esta es nuestra política, van a vivir con ella y la van a
respetar,” entonces el personal se formaría en línea y diría “Si,
Señor.”
Con
todo, el Departamento de Defensa ya dijo que sus políticas tratan a los
miembros en servicio con “dignidad y respeto”, por lo que “se
administrará la ley de manera justa y consistente.” Y cuando la
revista para adolescentes Teen Ink, cuestionó la política como una práctica
de discriminación, Collin Powell, Secretario de Estado, respondió:
“Creo que es un asunto diferente cuando se habla del ejército, pues ahí se te dice con quién
vivir y junto a quién vas a dormir” [you’re essentially told who
you’re going to live with, who you’re going to sleep next to]
Por
lo pronto, los miembros del ejército que no son heterosexuales, deberán
combatir pensando en sus seres queridos, pero sin manifestarlo ni tener
la foto de sus ser amado en el bolsillo. Deberán escribir a sus amigos
o amigas, sin el uso de términos que puedan indicar su preferencia
sexual y ni siquiera podrán regresar –vivos o muertos- directamente a
los brazos de sus parejas.
©
Agustín Villalpando Sánchez / ENKIDU
Fuentes:
·
“Senators’
Sons in War: An Army of One”, By Sheryl Gay Stolberg, New York Times,
22 Marzo. http://www.nytimes.com/2003/03/22/international/worldspecial/22CHIL.html?tntemail0
·
“Manifestación
contra la guerra de ayer en Madrid”, AFP, 27 de marzo. http://www.telepolis.com/centrales/sociedad/#
·
“As
Many Iraqis Give Up, Some Fiercely Resist”, By Dexter Filkins, New
York Times, 23 de Marzo. http://www.nytimes.com/2003/03/23/international/worldspecial/23SOUT.html?th
·
“Around
the World, Thousands Protest the War”, By Alan Cowell, New York Times,
23 de marzo, http://www.nytimes.com/2003/03/23/international/worldspecial/23PROT.html?th
·
“Congress
Makes Law, Not War”, By Sheryl Gay Stolberg, New York Times, 23 de
Marzo, http://www.nytimes.com/2003/03/23/weekinreview/23STOL.html?tntemail0
·
“”Don’t
ask, don’t tell” at war”, Daily news, Advocate.com, March 21, http://www.advocate.com/new_news.asp?ID=8090&sd=03/21/03
·
“Partners
of Gay Soldiers Bid Farewell in Secret”, Nathaniel Frank, Gay
Financial Network, 3/18/2003 http://www.hrc.org/familynet/newsstand.asp?ID=2069
·
“Grounded
by War”, New York Times, 23 de Marzo, http://www.nytimes.com/2003/03/23/opinion/23SUN2.html?th
·
“Hunting
for Iraq’s Terror Weapons”, New York Times, Marzo 23, http://www.nytimes.com/2003/03/23/opinion/23SUN1.html?th
·
“FRESHMAN
CLASS; Representatives Disagree on War, but Share Pain of Its
Consequences”, By Sheryl Gay Stolberg, New York Times, April 5. http://www.nytimes.com/2003/04/05/national/05FRES.html?tntemail0
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Vinculos:

SLDN - Homepage
SLDN Survival
Guide (Assembled)

WORLD
LEGAL SURVEY: Countries which do not refuse lesbians and gay
men the right to serve in the armed forces
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