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Martes  2  de Septiembre 2003

POLÌTICA

updated 31.08.03 23:26 CET

  IRAK-EUA: 

"LIBERACION” POR UN EJERCITO HOMOFOBO:

La situación gay en las fuerzas armadas de Estados Unidos

por AVS/Enkidu

 

 
 

Según la Real Academia de la Lengua Española, una guerra es: 1. f. Desavenencia y rompimiento de la paz entre dos o más potencias. 2. [f.]Lucha armada entre dos o más naciones o entre bandos de una misma nación. Evidentemente no podemos calificar el conflicto de Estados Unidos en contra de Irak como una guerra en la primer acepción de guerra, pues no se trata de un enfrentamiento entre dos potencias, sino entre las tropas supuestamente más tecnificadas del planeta ante un ejército menguante. Tal vez ni siquiera se trate de una lucha armada entre dos naciones porque el pueblo iraquí ha debido afrontar las injusticias que venía cometiendo el régimen de Hussein, mientras que ahora son las tropas de la “Coalición” –donde seamos honestos, los estadounidenses tienen EL papel preponderante– cometen “errores” y atacan mercados y matan mujeres y niños. “Eso sucede en todas las guerras” dijo uno de los voceros estadounidenses. Dejando aparte, la inmensa cantidad de manifestaciones, pacíficas y violentas, en contra de este acto de agresión o de defensa, dependiendo de la perspectiva que quieras darle al asunto, que se han dado y se dan alrededor del mundo, veremos lo que ocurre en Estados Unidos, primero respeto a la forma en que se llegó a la guerra y luego sobre la forma en que la política estadounidense, país que se precia de libertario, prohíbe que hombres y mujeres no-heterosexuales sirvan en las fuerzas de defensa.

Conviene hacer un poco de memoria: según la Constitución de Estados Unidos de América, el Presidente no puede hacer la guerra sin una Declaración de Guerra de parte del Congreso. Y lo que es más, Estados Unidos no ha declarado la guerra ¡¡¡desde la II Guerra Mundial!!! “Bajo la Constitución”, dijo Louis Fisher, analista en el Congressional Research Service y autor del libro “Presidential War Power” (University Press of Kansas, 1995), “se esperaba que el Congreso decidiera en asuntos de guerra. Lo que hicieron los miembros del Congreso en octubre pasado no fue decidir sobre la guerra, sino permitir que Bush tomara la decisión. Así que en realidad abdicaron [su poder].”[1]

En Octubre de 2002, las dos Cámaras del Congreso de Estados Unidos de América debatieron y otorgaron al Presidente la autoridad congresional para decidir sobre una guerra con Irak. En el Senado, la votación fue de 77 votos a favor, 23 en contra, mientras que en la Cámara de Representantes (Diputados) fue de 296 a favor y 133 en contra. Sin embargo, los miembros del Congreso votaron un asunto del que son, de alguna forma, ajenos, toda vez que el único miembro del citado órgano legislativo que tiene un hijo en el campo de batalla es el Senador Tim Johnson, demócrata por Dakota del Sur, cuyo hijo, Brooks, de 31 años de edad es sargento en la División 101 de la Fuerza Aérea.

Es decir, del total de 535 miembros del Congreso apenas uno solo tiene un hijo que participa en al guerra. Algunos especialistas advierten que la guerra habría tenido otra perspectiva si los hijos e hijas de la elite tuvieran alguna relación con las tropas que combaten. El profesor Charles C. Moskis, de la Universidad Northwestern, declaró que “todos los hermanos Kennedy formaron parte de las fuerzas armadas, ninguno de los primos Kennedy lo han hecho.” En el mismo tenor, Mark Shields, comentarista de televisión y quien hizo la investigación sobre cuántos congresistas tienen un hijo o una hija enlistado, asegura que: “Aquellos en el poder están totalmente divorciados de quienes se encuentran en peligro”[2]

¿Y cuál es la situación de los hombres y mujeres gay en las fuerzas armadas del país que se visualiza como el “liberador” del pueblo iraquí? El ejército liberador prohíbe que soldados abiertamente gay sean miembros del ejército y desde hace diez años, el Presidente Clinton signó en política una iniciativa conocida como “don’t ask-don’t tell” –no te pregunto, no me dices– la cual, en términos claros, implica que mientras los miembros de las fuerzas de defensa no hagan pública su orientación sexual no heterosexual, claro, no existe ningún problema. Pero si lo hacen, entonces son sujetos de un proceso que termina en el despido.

Esto impide conocer a ciencia cierta el número de personas enlistadas. Aaron Belkin, director del grupo “Center for the Study of Sexual Minorities in the Military” [CSSMM- Centro para el Estudio de las Minorías Sexuales en la Milicia], asegura que en estimaciones conservadoras, unas 60,000 personas pueden formar parte de las fuerzas de defensa de Estados Unidos. En tanto, Steve Ralls, director de comunicaciones del grupo de ayuda legal y apoyo “Servicemembers Legal Defense Network” [SLDN – Red de Defensa Legal de Miembros de las Fuerzas de Defensa], afirmó que su grupo ha recibido un aumento de llamadas solicitando información, toda vez que las tropas son movilizadas, y reciben un promedio de 25 llamadas a la semana por soldados que manifiestan su preocupación sobre asuntos varios como la mejor forma de mantenerse en contacto con sus parejas, cómo seleccionar a personas del mismo género para otorgarles los beneficios y las notificaciones de emergencia, cómo responder al acoso y también sobre cómo responder en el caso de las investigaciones sobre su sexualidad.

Los soldados no-gay pueden despedirse de sus seres queridos y su partida hacia el campo de batalla está llena de lágrimas y buenos deseos; sin embargo, los soldados gay deben no sólo debe permanecer en el clóset, sino que deben presentar fachadas que apunten hacia otra situación en cuanto a su orientación sexual. Además, las cartas –y los e-mails- que el personal recibe en el campo de batalla es monitoreado por las autoridades por lo que ni siquiera de esa manera pueden ser honestos en su correspondencia más íntima.

Además de que existe la posibilidad de ser despedido del ejército, a nivel personal está la violencia física, toda vez que es muy común escuchar frases peyorativas en contra de las personas homosexuales. SLDN reportó que los despidos y reportes de acoso sexual alcanzaron niveles récord en 2001, cuando 1,250 miembros de las fuerzas armadas fueron despedidos por ser gay, lesbianas o bisexuales, mientras que se registraron 1,075 quejas de acoso anti-gay.

Frente a la política discriminatoria existen tres iniciativas para abolirla o enmendarla: 1) Human Rights Watch, la mayor organización en defensa de derechos humanos de Estados Unidos, ha urgido a Bush a repudiar “don’t ask-don’t tell” y afirma que las fuerzas de defensa son “un bastión de discriminación oficialmente sancionada contra los homosexuales.”[3] 2) Servicemembers Legal Defense Network, ha lanzado su campaña “Libertad para Servir” [Freedom to Serve] con el objeto de lograr abolir la política. 3) The Human Rights Campaign, quien ha compilado las historiad de docenas de veteranos de las fuerzas armadas, gay y lesbianas, quienes describen los retos a que se enfrentaron en un medio hostil.

Los opositores a que personas no-heterosexuales sean abiertas respecto a su sexualidad, afirman que esto generaría incomodidad e indisciplina en las fuerzas armadas, ante esto, Nick Marulli, quien sirvió entre 1977 y 1997, y que fue despedido, afirma que “el ejército es un lugar basado en la disciplina, basado en el ejemplo de los líderes. Si el comando dice: “esta es nuestra política, van a vivir con ella y la van a respetar,” entonces el personal se formaría en línea y diría “Si, Señor.”[4]

Con todo, el Departamento de Defensa ya dijo que sus políticas tratan a los miembros en servicio con “dignidad y respeto”, por lo que “se administrará la ley de manera justa y consistente.” Y cuando la revista para adolescentes Teen Ink, cuestionó la política como una práctica de discriminación, Collin Powell, Secretario de Estado, respondió: “Creo que es un asunto diferente  cuando se habla del ejército, pues ahí se te dice con quién vivir y junto a quién vas a dormir” [you’re essentially told who you’re going to live with, who you’re going to sleep next to][5]

Por lo pronto, los miembros del ejército que no son heterosexuales, deberán combatir pensando en sus seres queridos, pero sin manifestarlo ni tener la foto de sus ser amado en el bolsillo. Deberán escribir a sus amigos o amigas, sin el uso de términos que puedan indicar su preferencia sexual y ni siquiera podrán regresar –vivos o muertos- directamente a los brazos de sus parejas.

© Agustín Villalpando Sánchez / ENKIDU

Fuentes:

·        “Senators’ Sons in War: An Army of One”, By Sheryl Gay Stolberg, New York Times, 22 Marzo. http://www.nytimes.com/2003/03/22/international/worldspecial/22CHIL.html?tntemail0

·        “Manifestación contra la guerra de ayer en Madrid”, AFP, 27 de marzo. http://www.telepolis.com/centrales/sociedad/#

·        “As Many Iraqis Give Up, Some Fiercely Resist”, By Dexter Filkins, New York Times, 23 de Marzo. http://www.nytimes.com/2003/03/23/international/worldspecial/23SOUT.html?th

·        “Around the World, Thousands Protest the War”, By Alan Cowell, New York Times, 23 de marzo, http://www.nytimes.com/2003/03/23/international/worldspecial/23PROT.html?th

·        “Congress Makes Law, Not War”, By Sheryl Gay Stolberg, New York Times, 23 de Marzo, http://www.nytimes.com/2003/03/23/weekinreview/23STOL.html?tntemail0

·        “”Don’t ask, don’t tell” at war”, Daily news, Advocate.com, March 21, http://www.advocate.com/new_news.asp?ID=8090&sd=03/21/03

·        “Partners of Gay Soldiers Bid Farewell in Secret”, Nathaniel Frank, Gay Financial Network, 3/18/2003 http://www.hrc.org/familynet/newsstand.asp?ID=2069

·        “Grounded by War”, New York Times, 23 de Marzo, http://www.nytimes.com/2003/03/23/opinion/23SUN2.html?th

·        “Hunting for Iraq’s Terror Weapons”, New York Times, Marzo 23, http://www.nytimes.com/2003/03/23/opinion/23SUN1.html?th

·        “FRESHMAN CLASS; Representatives Disagree on War, but Share Pain of Its Consequences”, By Sheryl Gay Stolberg, New York Times, April 5. http://www.nytimes.com/2003/04/05/national/05FRES.html?tntemail0

 



[1] Citado en “Congress Makes Law, Not War”, Sheryl Gay Stolberg, New York Times, Marzo 23, 2003. http://www.nytimes.com/2003/03/23/weekinreview/23STOL.html?tntemail0

 

[2] Citados ambos en “Senators’ Son in War: An Army of One”, Sheryl Gay Stolberg, New York Times, Marzo 22, 2003. http://www.nytimes.com/2003/03/22/international/worldspecial/22CHIL.html?tntemail0

 

[3] En “‘Don’t ask, don’t tell’ at war”, Advocate.com, Marzo 21, 2003. http://www.advocate.com/new_news.asp?ID=8090&sd=03/21/03

 

[4] Ibidem.

[5] Ibid.

 

 

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Document created 09.04.2003, 23:17:02 CET
Published 10.04.2003

 

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